Aprender a tocar la guitarra es una de las experiencias más gratificantes que existen. Es un instrumento versátil, relativamente accesible y que permite hacer música —de verdad— desde las primeras semanas. Si estás pensando en empezar, esta guía te ayudará a dar los primeros pasos con buen pie.
Elige tu primera guitarra
La primera decisión importante es qué tipo de guitarra comprar. Existen tres grandes familias, y cada una tiene sus ventajas:
- Guitarra clásica (española): cuerdas de nailon, mástil ancho y sonido cálido. Es la más recomendada para principiantes, especialmente niños, porque las cuerdas de nailon son más blandas y no hacen tanto daño en los dedos. Ideal para música clásica, flamenco y fingerpicking.
- Guitarra acústica: cuerdas de acero, sonido más brillante y proyectado. Es la favorita para pop, folk, country y cantautores. Las cuerdas metálicas requieren algo más de fuerza, pero el sonido compensa. Si quieres acompañar canciones con acordes, esta es una gran opción.
- Guitarra eléctrica: cuerdas de acero más finas, mástil más estrecho y necesita amplificador. Las cuerdas son las más fáciles de pulsar, así que técnicamente es cómoda para empezar. Sin embargo, requiere inversión extra en amplificador y cable. Perfecta si tu objetivo es rock, blues, jazz o metal.
Nuestro consejo: si no tienes clara tu preferencia, empieza con una guitarra clásica de gama media. Es la más versátil para aprender fundamentos y la más amable con los dedos de un principiante. No necesitas gastar una fortuna: un instrumento de entre 100 y 200 euros será más que suficiente para tus primeros meses.
La postura correcta
Antes de tocar una sola nota, dedica unos minutos a colocar bien el cuerpo. Una buena postura previene lesiones y facilita enormemente el aprendizaje:
- Siéntate en una silla sin reposabrazos, con la espalda recta.
- Apoya la guitarra sobre la pierna derecha (posición popular) o sobre la izquierda con un reposapiés (posición clásica).
- El mástil debe quedar ligeramente inclinado hacia arriba, nunca paralelo al suelo.
- El brazo derecho descansa naturalmente sobre la parte superior del cuerpo de la guitarra.
- La muñeca izquierda se mantiene relajada, con el pulgar detrás del mástil (no agarrándolo por arriba).
Al principio sentirás que la postura es un poco forzada, pero en pocas sesiones se volverá natural. Lo importante es no adquirir vicios posturales que luego cueste corregir.
Tus primeros 4 acordes: G, C, D y Em
Con solo cuatro acordes puedes tocar cientos de canciones. Estos son los más útiles para empezar:
- Sol Mayor (G): un acorde grande y abierto que suena alegre y potente. Coloca el dedo anular en el traste 3 de la primera cuerda, el dedo medio en el traste 3 de la sexta cuerda y el meñique en el traste 3 de la primera cuerda (variante simplificada: solo anular y medio).
- Do Mayor (C): uno de los acordes más importantes de la guitarra. Dedo anular en el traste 3 de la quinta cuerda, dedo medio en el traste 2 de la cuarta cuerda e índice en el traste 1 de la segunda cuerda. Rasguea desde la quinta cuerda.
- Re Mayor (D): un acorde brillante y compacto. Índice en el traste 2 de la tercera cuerda, anular en el traste 3 de la segunda cuerda y medio en el traste 2 de la primera cuerda. Solo rasguea las cuatro cuerdas más agudas.
- Mi menor (Em): el acorde más fácil de todos. Solo dos dedos: medio en el traste 2 de la quinta cuerda e índice... perdón, anular en el traste 2 de la cuarta cuerda. Se rasguean las seis cuerdas y suena melancólico y profundo.
Practica cada acorde por separado hasta que suene limpio (sin cuerdas apagadas ni zumbidos). Después, practica la transición entre dos acordes: G a C, C a D, D a Em, y así sucesivamente.
Tus primeras canciones fáciles
Una vez que domines los cambios entre estos cuatro acordes, ya puedes tocar canciones completas. Algunas que funcionan especialmente bien para principiantes:
- "Knocking on Heaven's Door" (Bob Dylan): G – D – Em, G – D – C. Lenta, repetitiva y preciosa.
- "Stand by Me" (Ben E. King): G – Em – C – D. La progresión más famosa de la historia.
- "Wonderwall" (Oasis): Em – G – D – C. Una vez que la sacas, no puedes parar de tocarla.
- "Let It Be" (The Beatles): G – D – Em – C. Otra progresión clásica que suena bien a cualquier velocidad.
Consejos para practicar
La constancia es más importante que la cantidad. Estos consejos te ayudarán a progresar más rápido:
- Practica todos los días, aunque solo sean 15–20 minutos. Es mejor poco cada día que una sesión larga a la semana.
- Usa un metrónomo (hay apps gratuitas) para desarrollar el sentido del ritmo desde el principio.
- Ve despacio: toca los cambios de acorde lentamente hasta que salgan limpios, y solo entonces aumenta la velocidad.
- No te frustres con los dedos: las primeras semanas las yemas dolerán. Es normal. Con el tiempo se forman callosidades y desaparece la molestia.
- Grábate: escucharte te permite detectar errores que no percibes mientras tocas.
El momento de empezar clases formales
Aprender por tu cuenta está bien para las primeras semanas, pero un profesor te ahorra meses de errores y malos hábitos. Con un buen profesor avanzarás más rápido, aprenderás técnica correcta desde el principio y descubrirás estilos y recursos que por tu cuenta tardarías años en encontrar.
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