Conoce cada instrumento, su función en el grupo y cómo encajan todos para crear el sonido de la batucada.
El surdo es un tambor grande y grave que se lleva colgado del hombro con una correa. Se toca con una maza acolchada en una mano mientras la otra mano apaga o deja vibrar el parche. Es el instrumento más importante de la batucada porque marca el pulso base sobre el que se construye todo lo demás. Sin el surdo, el grupo pierde su referencia rítmica.
Existen tres tipos según su afinación y rol:
| Tipo | Tamaño | Función | Patrón típico |
|---|---|---|---|
| Primeira (1.ª marcação) | ~24" | Marca el pulso principal, normalmente en el tiempo 2 | Silencio-GOLPE (en 2/4) |
| Segunda (2.ª marcação) | ~22" | Complementa a la primeira, toca en el tiempo 1 | GOLPE-silencio (en 2/4) |
| Terceira (cortador) | ~20" | Toca patrones más elaborados que rellenan entre 1.ª y 2.ª | Patrones sincopados variables |
Cuando las tres líneas de surdo suenan juntas, crean un diálogo grave que es la base rítmica de toda la batucada.
La caixa (caja) es un tambor tipo caja clara con bordones metálicos en la parte inferior que le dan su sonido brillante y rasposo. Se lleva colgada al costado y se toca con dos baquetas. Su función es mantener una subdivisión constante, normalmente en semicorcheas, que da a la batucada su sensación de velocidad y energía. Es el equivalente al hi-hat de una batería: si se para la caixa, el groove se desmorona.
El repique es un tambor agudo y potente que se toca con una baqueta en una mano y la otra mano directamente sobre el parche. Es el instrumento del mestre (director) y de los líderes de sección. Su papel es doble: durante el groove normal, toca patrones rítmicos elaborados que adornan la base; y en los momentos clave, ejecuta las chamadas (llamadas) que señalan los breaks, las entradas y las transiciones. Cuando el repique toca una frase determinada, todo el grupo sabe qué viene a continuación.
Es un tambor pequeño (unos 15 cm de diámetro) que se sujeta con una mano y se golpea con una baqueta flexible llamada "vareta" o con un palo de nailon con varias puntas. Produce un sonido muy agudo, seco y penetrante. Los tamborines tocan patrones melódicos con acentos desplazados que dan al samba su carácter sincopado. Una técnica esencial es el "virado" (giro): voltear el tamborim en medio del patrón para silenciar ciertas notas, creando contrastes rítmicos.
El agogô es un instrumento de metal formado por dos o tres campanas de distinto tamaño unidas entre sí. Se toca con una baqueta de metal o madera, alternando golpes entre la campana aguda y la grave. Su función es aportar una línea melódico-rítmica que sirve de referencia tonal en medio de la masa de percusión. Los patrones del agogô suelen ser sincopados y repetitivos, fáciles de identificar en la mezcla sonora.
El chocalho es un tubo de metal relleno de cuentas pequeñas (como un shaker grande) que se agita con ambas manos. El ganzá es su versión más pequeña. Su rol es crear una capa de textura continua que unifica todos los demás instrumentos. Aunque es el instrumento "más sencillo" de la batucada, mantener un patrón de shaker estable durante una actuación larga requiere resistencia física y precisión rítmica.
El apito es el silbato del director musical (mestre). No es un instrumento melódico en sentido estricto, sino una herramienta de comunicación. Cada toque de silbato tiene un significado: